Somos muchas las personas que tenemos mascotas.

Así que somos muchos los inquilinos que deseamos alquilar una casa donde podamos vivir con nuestras mascotas.

Y muchos caseros son reacios a alquilar sus inmuebles a inquilinos con mascotas ¿Es normal? Pues creemos que sí. Porque para el arrendador o propietario no supone ningún beneficio adicional y sí puede suponer algunos problemas, tipo desperfectos en el inmueble o molestias a los vecinos.

¿Puede el propietario prohibir las mascotas en un piso de alquiler?.

Pacto entre las partes y estatutos de la comunidad.

¿Qué normas regulan este aspecto del contrato de alquiler?.

1.- Ley de Propiedad Horizontal. Código Civil. Código Penal.

Ninguna de estas normas prohiben de forma expresa la posesión de mascotas en una vivienda alquilada.

2.- Ley de Arrendamientos Urbanos.

Puesto que no regula de forma directa esta materia según el Artículo 4.2 (“los arrendamientos de vivienda se regirán por los pactos, cláusulas y condiciones determinados por la voluntad de las partes”) sí se pueden incluir en el contrato cláusulas que bien lo prohíban de forma expresa o bien regulen las consecuencias de su posesión limitando, por ejemplo, el tipo ó número de animales que se pueden poseer, permitiendo que el propietario pueda visitar la vivienda para cerciorarse de que no se están producido daños y se cumple lo pactado o exigiendo un seguro que cubra posibles daños.

Esta disposición legal también admite otra lectura. Si el contrato no recoge una prohibición expresa, el inquilino no tendrá ningún impedimento legal para poder habitar en la vivienda con animales domésticos. Si el arrendador no quiere animales en su propiedad es importante que la prohibición quede claramente recogida en el clausulado del contrato.

3.- Estatutos comunidad de propietarios.

Existe otro documento que puede influir en la posesión de animales domésticos. Los estatutos de la comunidad de propietarios pueden prohibir a los residentes en el edificio la posesión de cualesquiera tipos de mascotas. Por ello, ante la duda, es conveniente para el inquilino informarse de forma adecuada, para evitar sorpresas desagradables una vez se haya instalado.

Incumplimiento y rescisión del contrato.

El incumplimiento por parte del inquilino de una obligación contractual de no posesión de mascotas puede dar lugar a la rescisión del contrato según el Artículo 27.1 de la LAU (“El incumplimiento por cualquiera de las partes de las obligaciones resultantes del contrato dará derecho a la parte que hubiere cumplido las suyas a exigir el cumplimiento de la obligación o a promover la resolución del contrato de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 1.124 del Código Civil”).

¿Y si molestan?.

En ocasiones, puede ocurrir que, aunque en el contrato de arrendamiento se permita, los animales pueden generar molestias en la comunidad. Cuando esto ocurre, en algunos casos el arrendador posee la facultad legal de rescindir el contrato en virtud de lo dispuesto en el artículo 27.2 de la LAU que señala que señala que “2.- Además el arrendador podrá resolver de pleno derecho el contrato por las siguientes causas”…“e) Cuando en la vivienda tengan lugar actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas”.

Conclusiones.

Si el arrendador no quiere animales en su propiedad, es importante que la prohibición quede claramente recogida en el clausulado del contrato.

Por su parte, si el arrendador quiere alquilar con animales de compañía, debe asegurarse de que no existe ninguna cláusula que lo impida y, además, tomar las medidas necesarias para evitar que el casero pueda rescindir el contrato por causar molestias.